viernes, 03 de abril de 2009

FUERA VIVE LA NOCHE

 

Fuera vive la noche y no me encuentro en los espejos,

en las hojas de sucesos ni en los posos del café.

Cada vez que miro al mugriento rincón

me espera mi araña compañera,

que teje con prisas su nido de muerte.

¡Que astuta es la muerte en los rincones!

 

El jueves fue martes de septiembre,

aunque por la contaminación de silencio

que perfumaba mi cuarto,

se festejaba  un viernes de febrero.

Llovía entonces,

y te deslizabas por mi memoria

sumergida entre estiércol y  pétalos.

 

Las ventanas de mis ojos descorrieron sus fraileros,

sumiéndome en un insomnio de mares,

de nubes y de aves carroñeras

en busca del último despojo de carne

que quedó amarrado a mis huesos

como un escueto boceto.

 

Sacudí mi frió con llantos,

nieblas y vías de tren,

quise volver a tu cálido líquido amniótico,

a tu dulce regazo, al puerto en calma…

pero no encontré a mi cinceladora de nombre,

de formas carnales y verano.

 

Supongo que en marzo volví a ser humano,

los relojes volvieron a dar actividad a mi rojo elemento,

la saliva volvió a mojar mi boca

y los dioses continuaron con sus guerras,

escupí mi rabia contra el hombre que soy,

sacudiendo mis pezuñas animales

contra el viento que traía la mañana.

 

 

 

 

 

                                                                                9-10-08

 

 

Miguel Ángel de la Torre Menor-Corroto.

PERTENECIENTE A NIEVE EN MIS ZAPATOS. VERSOS DE MEMORIAS ESTRELLADAS.


Publicado por Desconocido @ 11:52  | De nocturnidad y alevosia
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