lunes, 29 de junio de 2009

 

 

           

 

 

 

AUSENCIA ESTACIONAL

 

 Me golpeó la noche que visitaron mis acuosos ojos, y no amanecía dentro de mi estomago. Serpenteaste al llegar al alba, escabulléndote de entre mi cuerpo y sudor como el agua entre los dedos, y yo no supe detener aquel reloj de arena que un día asentaste sobre mi frente.

 

Y salí a buscarte en las aceras, en las ciudades, en las copas de los árboles, en las miradas, en las olas y en el vuelo de los pájaros.

Releí en la memoria sin caer en la cuenta de que solo me dejaste una tarjeta de visita, humo y celuloides mariposas en poemas con olor a naftalina.

Revisé todos los calendarios que olían a vieja librería , buscando un defectuoso tiempo rotacional del universo, y no halle mas que días marcados en colores que no duraban mas de mil horas.

 

            Luego, la tarde me llamó desde campanarios altivos,  solitarios vigilantes de la tarta alimonada, que algunas noches agujerea este cielo absorbiendo a los curiosos.

Caminé, caminé, y caminé  encontrando lluvias de colores prolongadas y paraguas en no lentas tortugas propensas a la inquietud.

 

            Entonces, me lamí las dulzonas heridas que salabas con palabras en los días tan escasos de pan y fragrantes de besos, y comprendí, que tu perseguida presencia fue ausencia al caminar sin red, y mientras, mis bolsillos me hablaron de las rosas del asfalto que crecen entre orines y del caos universal, desajustado movimiento.

 

            Y mis impulsos maniatados, seguirán incapaces de manchar hojas en blanco que te  cuelen en esa piel tan impermeable, la tristeza de mis noches, mis nostalgias y la pena que para siempre invitaste a mi colchón.

 

 

 

4-07-07.

 

 

 

 

 

 

 

  

Miguel Ángel de la Torre Menor-Corroto.

 


Publicado por migueldelatorre @ 13:06  | Descorazonadas
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